Qué ocurrió
El banco central neerlandés informó que trasladó unas 86 toneladas de oro desde Nueva York y Ottawa hasta Londres entre marzo y agosto, combinando ventas de mercado y envíos físicos para repartir el riesgo y reforzar su capacidad de respuesta ante crisis.
Francia anunció en abril que había terminado de reemplazar 129 toneladas de oro que llevaban décadas almacenadas en Nueva York, de modo que las 2.437 toneladas de las reservas de oro francesas se encuentran ahora íntegramente dentro del país.
Alemania repatrió 300 toneladas de oro desde Estados Unidos entre 2013 y 2017, pero mantiene todavía 1.236 toneladas en Nueva York, aproximadamente el 37% de sus reservas, y enfrenta crecientes presiones políticas para traer más oro de vuelta.
Por qué importa
Los analistas señalan un creciente problema de confianza: funcionarios neerlandeses han manifestado públicamente su temor a que Estados Unidos pueda interrumpir transacciones de pago, y el uso de sanciones financieras ha llevado a los bancos centrales a reevaluar la seguridad de mantener activos en bóvedas estadounidenses.
Este reposicionamiento refleja un cambio en la lógica de gestión de reservas, que pasa de priorizar la liquidez a también proteger la soberanía sobre los activos. Con el tiempo, esto podría acelerar la diversificación global de reservas y debilitar la confianza en un sistema centrado en el dólar estadounidense.
Datos clave
Tras la transferencia neerlandesa, el oro que los Países Bajos mantienen en Londres subió al 32,1% de sus reservas, mientras que la proporción en Nueva York bajó al 18,5%.
La operación francesa de 129 toneladas se realizó en 26 etapas entre julio de 2025 y enero de 2026, vendiendo oro en Nueva York y comprando una cantidad equivalente en Europa que fue enviada a París.
Alemania repatrió 300 toneladas desde Estados Unidos entre 2013 y 2017, pero aún conserva 1.236 toneladas en Nueva York, aproximadamente el 37% de su reserva total de oro.
Qué observar a continuación
Si Alemania, bajo una presión política cada vez mayor, seguirá el ejemplo de Francia y los Países Bajos y repatriará una mayor parte de sus reservas de oro.
Si estos movimientos se convierten en una tendencia más amplia entre los aliados de Estados Unidos, a medida que las preocupaciones por las sanciones, el aumento de la deuda estadounidense y el poder adquisitivo del dólar sigan influyendo en las decisiones de los bancos centrales.
