Qué ocurrió
Una importante subasta de bonos japoneses a 30 años, celebrada el 3 de septiembre, registró una demanda más fuerte de lo esperado, con una ratio de cobertura (bid-to-cover) de 3.79 frente a un promedio de 12 meses de 3.52. Esto ayudó a frenar una venta masiva global de bonos de mercados desarrollados a largo plazo, con caídas de 5 a 10 puntos básicos en los rendimientos japoneses a 10-40 años y un ligero descenso en los rendimientos estadounidenses de largo plazo.
El yen se fortaleció hacia los 156 por dólar, reavivando la especulación de que las autoridades japonesas podrían intervenir nuevamente para respaldar la divisa. Al mismo tiempo, la previsión de tasas de interés para el nuevo presupuesto del año fiscal de Japón se elevó al 3.8% desde el 3.0%, la cifra más alta en tres décadas, lo que subraya la tensión fiscal.
Por separado, los bancos centrales están moviendo oro físico: el banco central de los Países Bajos indicó que trasladó unas 86 toneladas desde Nueva York y Ottawa hacia Londres entre marzo y agosto, tras la repatriación total previa del oro de Francia desde la Reserva Federal de Nueva York.
Por qué importa
La posición fiscal de Japón y una posible intervención cambiaria están estrechamente vinculadas a la estabilidad del mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Si Tokio vuelve a intervenir, los analistas citados en el informe advierten que las tasas estadounidenses de largo plazo podrían reanudar su ascenso, con el rendimiento del bono a 30 años poniendo a prueba potencialmente el 5.5% o más.
Los traslados de oro por parte de los bancos centrales y las compras continuas reflejan una reevaluación más amplia de las reservas basadas en el dólar. Goldman Sachs proyecta que los bancos centrales comprarán en promedio 50 toneladas de oro al mes para 2026, frente a las 17 toneladas previas a 2022, lo que respalda una previsión de 4,900 dólares por onza para finales del próximo año.
Datos clave
La subasta de bonos japoneses a 30 años del 3 de septiembre tuvo una ratio de cobertura de 3.79, por encima del promedio de los últimos 12 meses de 3.52.
La previsión de tasas de interés del nuevo presupuesto del año fiscal de Japón subió al 3.8%, la más alta en 30 años, desde el 3.0%.
Japón utilizó un récord de 96,400 millones de dólares en el último mes y unos 170,000 millones de dólares entre abril y agosto para respaldar al yen.
El banco central de los Países Bajos trasladó aproximadamente 86 toneladas de oro desde Norteamérica hacia Londres entre marzo y agosto.
Goldman Sachs espera que las compras de oro de los bancos centrales promedien 50 toneladas al mes para 2026, frente a las 17 toneladas previas a 2022.
Qué observar a continuación
La reunión de política monetaria del Banco de Japón del 18 de septiembre, en la que los mercados de swaps descuentan una probabilidad de alrededor del 90% de una subida de tasas, podría afectar a los rendimientos internos y al yen.
Cualquier intervención japonesa confirmada en los mercados de divisas probablemente empujaría al alza los rendimientos del Tesoro estadounidense, con el rendimiento a 30 años poniendo a prueba potencialmente el 5.5% y una mayor compresión de las primas de riesgo de las acciones.
