Qué ocurrió

En Jackson Hole, el presidente de la Fed, Warsh, pronunció un discurso de tono halcón, reconociendo que la inflación sigue siendo demasiado alta, calificando las tasas a corto plazo como la principal herramienta de política monetaria, y afirmando que el comité actuaría según lo exijan las circunstancias. También asumió la responsabilidad por 65 meses de inflación por encima del objetivo, un giro respecto a sus comentarios de julio, que habían generado dudas sobre la determinación de la Fed.

Warsh basó su postura en una visión relativamente optimista de la economía, citando un crecimiento resiliente, un fuerte gasto de capital vinculado en parte a la IA, un mercado laboral estable y unas condiciones financieras que, según dijo, son difíciles de calificar como restrictivas. Señaló que las recientes mejoras en el PCE y el IPC no bastan para demostrar que la inflación haya doblado la esquina.

Los mercados interpretaron el discurso como halcón: el dólar se fortaleció, el oro cayó, los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años subieron alrededor de 11 puntos básicos, y las acciones cerraron a la baja. Los futuros de tasas elevaron la probabilidad de una subida en septiembre a alrededor del 55%, desde el 35%, con una subida a fin de año prácticamente descontada por completo.

Por qué importa

Al atribuir explícitamente el exceso de inflación al propio banco central, Warsh eliminó el margen para culpar a factores externos y abordó las dudas del mercado sobre la voluntad de la Fed de combatir la inflación. Esto ayuda a reconstruir la credibilidad de la política monetaria, que había estado en entredicho desde su rueda de prensa de julio.

El discurso eleva la probabilidad de nuevas subidas de tasas este año. Pero la fuente sostiene que una subida no es necesariamente algo puramente negativo: si refleja una demanda fuerte y ayuda a contener la inflación, puede resultar favorable para los mercados a mediano plazo, mientras que el mayor riesgo es quedarse rezagado frente a la curva, como ocurrió en 2022.

Warsh también impulsó su agenda de reformas más amplia, reiterando su oposición a la orientación futura (forward guidance) y planteando la IA como un posible avance de productividad capaz de transformar la economía y el marco de política de la Fed.

Datos clave

Warsh calificó el objetivo de inflación del PCE del 2% como un objetivo firme e inamovible, y afirmó que la estabilidad de precios es responsabilidad de la Fed.

Atribuyó los últimos 65 meses de inflación por encima del objetivo al propio banco central.

Tras el discurso, los futuros de tasas descontaban una probabilidad de aproximadamente el 55% de una subida en septiembre, frente al 35% previo al discurso.

Qué observar a continuación

Si Warsh concreta una subida de tasas en la reunión del FOMC de septiembre, que los futuros ahora ven como prácticamente un empate.

Si la inversión impulsada por la IA eleva la productividad lo suficiente como para alterar las perspectivas de inflación y tasas de interés de la Fed a mediano plazo.

Cómo los cinco grupos de trabajo de la Fed sobre la reforma de su marco de política traducen la agenda de Warsh en propuestas concretas sin afectar las decisiones de política a corto plazo.

Fuentes