Qué pasó

Un nuevo robot de reparto llamado R-dog está diseñado para reemplazar a los trabajadores de plataformas locales, con una apariencia amigable que incluye una gorra roja, una cola peluda y un rostro cercano.

El robot entrega los paquetes depositándolos en la puerta de tu casa de una manera que la empresa compara, en tono de broma, con un perro dejando una pila humeante.

Además de hacer entregas, el R-dog reproduce anuncios publicitarios de forma continua mientras opera.

Por qué importa

Este concepto lleva la forma habitual de un robot repartidor hacia un terreno más juguetón y parecido a una criatura, con el objetivo de que la entrega autónoma se sienta menos robótica y más entrañable.

El modelo financiado por publicidad sugiere que los robots de reparto podrían funcionar también como vallas publicitarias móviles, lo que podría cambiar la economía de la entrega de última milla al generar ingresos más allá de la tarifa de envío.

La broma escatológica sobre 'hacer caca' pone de relieve cómo las empresas están dispuestas a usar el humor y el factor sorpresa para diferenciar sus servicios autónomos en un mercado saturado.

Datos clave

El robot se llama R-dog.

Tiene un rostro amigable, gorra roja, un diseño cercano y una cola peluda.

Deposita los paquetes en las puertas de las casas, en un gesto descrito como 'hacer caca'.

Reproduce anuncios todo el tiempo.

Su objetivo es reemplazar a los trabajadores de plataformas locales.

Qué observar a continuación

Si el método de entrega tierno pero escatológico del R-dog conquista a los consumidores o genera críticas.

Si la entrega financiada por publicidad se convierte en tendencia, es de esperar que más robots y drones incorporen pantallas o anuncios de audio durante las entregas.

Fuentes