Qué pasó
Ken Rogoff, profesor de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, dijo que el discurso del presidente de la Reserva Federal, Warsh, el viernes en Jackson Hole, envió una señal clara: si los datos de inflación no mejoran, subirá las tasas de interés. Rogoff dijo que se sorprendió un poco y que, como observador ajeno a la política, pensó que retrasar una subida hasta después de las elecciones de mitad de mandato podría haber sido mejor para la Fed como institución.
Rogoff dijo que una subida de tasas en septiembre provocaría feroces ataques del presidente Trump, quien ha dicho repetidamente que las tasas de Estados Unidos deberían estar entre las más bajas del mundo y ha instado a la Fed a recortarlas al 1%. Trump ya había chocado con el expresidente de la Fed, Powell, por las tasas y había amenazado con destituirlo en varias ocasiones.
Rogoff dijo que el discurso de Warsh abrió claramente la puerta a una subida en septiembre siempre que los datos lo respalden, y que esos datos tendrían que ser un respaldo bastante contundente. Lo calificó como el mejor discurso de Warsh desde que asumió la presidencia de la Fed y dijo que despejó la confusión que dejó la conferencia de prensa de julio, cuando Warsh citó repetidamente el fuerte aumento de los rendimientos de los bonos al ser preguntado sobre el uso de subidas de tasas para contener la inflación.
Por qué importa
Las declaraciones ponen de relieve la cuerda floja política que enfrenta la Fed: subir las tasas podría demostrar independencia, pero con las instituciones democráticas bajo presión y con el presidente Trump propenso a reaccionar con fuerza, las consecuencias son difíciles de predecir. Rogoff advirtió que si el presidente sufre una derrota contundente en las elecciones de mitad de mandato y la Fed sube las tasas en septiembre, el banco central enfrentaría una presión política muy significativa.
Los comentarios de Rogoff también vinculan la política de la Fed con preocupaciones fiscales más amplias. Dijo que el reciente aumento de los rendimientos reales parece un regreso a la normalidad, mientras que factores estructurales como la demografía, la desigualdad de riqueza y las guerras globales mantienen una presión al alza sobre las tasas. También criticó la estrategia de deuda del secretario del Tesoro, Bessent, señalando que el mercado de bonos reaccionó mal al plan de duplicar las recompras de bonos del Tesoro a largo plazo y que Bessent parece estar apostando a que las tasas futuras sean más bajas.
Datos clave
El discurso de Warsh en Jackson Hole señaló que subiría las tasas si los datos de inflación no mejoran.
Las probabilidades del mercado de una subida de tasas en septiembre saltaron del 35% al 60% tras el discurso.
El presidente Trump ha dicho repetidamente que las tasas de Estados Unidos deberían estar entre las más bajas del mundo y ha instado a la Fed a recortarlas al 1%.
Qué observar a continuación
Si los próximos datos de inflación ofrecen el respaldo contundente que, según Rogoff, sería necesario para que la Fed actúe en septiembre.
Cómo reaccionan el presidente Trump y el entorno político de las elecciones de mitad de mandato si la Fed efectivamente sube las tasas en septiembre.
Cómo evolucionan la estrategia de gestión de deuda del secretario del Tesoro, Bessent, y los rendimientos a largo plazo, ya que Rogoff espera que los rendimientos a 10 años sean más altos dentro de un año.
